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Naranja, un nuevo color en la política pública económica

Por: Jhon Alexander García - Coordinador del Grupo de Trabajo de Vía Gubernativa

Más allá de la noción y concepto desarrollado por John Hawkings1, la economía naranja ha tenido una importancia mayor en los últimos meses, producto del plan de gobierno del presidente Duque, autor de obras relacionadas con el tema2 y que tuvo especial énfasis en su discurso de posesión, quien textualmente manifestó: “Estamos comprometidos con el impulso a la Economía Naranja para que nuestros actores, artistas, productores, músicos, diseñadores, publicistas, joyeros, dramaturgos, fotógrafos y animadores digitales conquisten mercados, mejoren sus ingresos, emprendan con éxito, posicionen su talento y atraigan los ojos del mundo”.

La economía naranja está enfocada a un concepto clave que normalmente no tiene su merecida relevancia en sectores económicos: la creatividad, vista desde los puntos de vista de los derechos de autor (explotación de la creatividad) y de la innovación para la solución de problema técnicos, así como de las áreas que soportan este tipo de actividades pero que igualmente tienen su génesis en la creatividad (publicidad, ocio y entretenimiento en general).

Es así que las políticas en este campo deben estar encaminadas a la promoción, fortalecimiento y explotación de la propiedad intelectual. Cómo todo tipo de derecho, depende directamente de la cantidad de objetos protegidos, y al ser un derecho derivado de la materialización del ingenio en una manifestación tangible, el enfoque de esta política es la de incentivar la constitución de estos bienes protegidos y sobre todo, su explotación económica.

Al respecto, es importante señalar que los sectores de la economía naranja en Latinoamérica y el Caribe no están siendo debidamente avaluados, hasta el punto de generarse un déficit en relación con sus exportaciones de bienes y servicios creativos. Más preocupante aún es que al considerar los pagos netos por regalías y licencias de propiedad intelectual, este déficit casi que se duplica.

Entonces, más allá de permitir que los ciudadanos creen e inventen, es financiar para el acceso a los medios que faciliten la investigación y desarrollo. La sola obtención de protección es insuficiente pues lo que se pretende es el impacto positivo en la economía del país.

Adicionalmente, su importancia radica en que se trata de un recurso casi que ilimitado, mientras que la explotación de recursos naturales cada día se va mermando, no existe un límite frente al potencial que tiene la mente humana de crear, innovar, entretener y solucionar problemas. El despertar tecnológico de los últimos 40 años, y la verdadera revolución que se está dando en la actualidad dan fe de esto. No es gratuito que cada día se den más avances y que precisamente busquen facilitar o multiplicar a través de los desarrollos tecnológicos el alcance de estas soluciones. En efecto, la tecnología es la herramienta mejor aprovechada por los sectores de la economía naranja para posicionarse en el mercado.

A pesar de que estas políticas no son nuevas (el CONPES 3533 denominado “Bases de un Plan de Acción para la Adecuación del Sistema de Propiedad Intelectual a la Competitividad y Productividad Nacional 2008-2010” y la Ley 1834 de 2017 desarrollan la importancia de este tema) y ya existen las organizaciones para la institucionalización de las políticas tendientes a incentivar y desarrollar el potencial de esos sectores tales como el Consejo Nacional de la Economía Naranja así como la Comisión Intersectorial de Propiedad Intelectual (CIPI), lo cierto es que debe realizarse un esfuerzo adicional para posicionar las obras, inventos y creaciones artísticas  y permitir la apropiada explotación de estas, que tal manera que se transformen los elementos inmateriales en un verdadero engrane de las políticas públicas y económicas del país aumentando así la competitividad respecto de los demás países de la región y mejorando la calidad de vida de los empresarios y ciudadanos colombianos.

Gracias a esta articulación, las políticas que actualmente están en marcha por parte del gobierno nacional evidenciarán a mediano plazo un cambio de enfoque en la percepción de investigadores, inventores y artistas, dándoles mayor relevancia y valorando sus esfuerzos como un ítem importante en la economía del país.

Referencias

1 Según este autor, La economía naranja está ligada a las industrias culturales y de entretenimiento, que para el caso de Colombia  aporta cerca del 4,5 % del PIB del país.
2 Particularmente: Efecto naranja y, La economía naranja. Una oportunidad infinita. 


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