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Idea de emprendimiento que surge para cumplir un sueño

Por: Nelly Adriana Lugo Calderón. Representante Legal de Bio-mecánica Energías Renovables S.A.S.

Se dice que emprender o materializar una idea en equipo es más valioso porque dos piensan más que uno, es la línea de meta marcada por dos mentes soñadoras.

Esta historia quisiera comenzarla con el refrán popular que dice: “Dios los cría y ellos se juntan”. En 2007 conocí a mi esposo en mi lugar de trabajo y nos dimos cuenta de que nos unían muchas cosas que fueron construyendo nuestra relación actual fundamentada en respeto, amor y admiración. Pero tal vez el lazo más fuerte que tenemos es el emprendimiento empresarial e innovador, pues nos apasiona la idea de lograr cambiar la historia de nuestras vidas y las de muchas personas. Albert Einstein mencionaba que “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” y esa es nuestra meta como emprendedores.

La oportunidad nace en presencia de la necesidad pues en 2012 mi esposo quedó sin empleo y comenzaron las angustias manifestadas en temores e inquietudes frente a las obligaciones económicas. Estábamos deprimidos y estresados por la situación, entonces le dije a mi esposo que realizáramos un viaje pendiente y que lo aprovecháramos para desconectarnos de la preocupación: decidimos entonces ir a la mágica selva del Amazonas.

Estando en nuestra excursión más tranquilos y felices de tener una conexión con la naturaleza, mi esposo me dijo que al iniciar su proceso de graduación tenía dos temas que le apasionaban para su tesis. Uno era desarrollar máquinas más eficientes en procesos de fabricación de piezas mecánicas para el trabajo que tenía en esa época, y el otro era explorar los beneficios de la implementación de las energías renovables específicamente el de la energía solar. Él me explicaba que el sol nos podría suministrar energía eléctrica, pero la verdad yo no entendía cómo.

Llegando con el guía del plan turístico a una maloca encontramos un panel solar instalado en el techo y mi esposo me dijo: “mira, eso es un panel solar de lo que veníamos hablando”. Aquí fue cuando pensé que se trataba de una clara señal que acompañada con su emoción y su energía podría hacer realidad un sueño de varios años atrás.

Al entrar a la maloca y compartir una cena con la comunidad indígena Huitoto, mi esposo les preguntó cómo obtuvieron ese panel solar y cómo les había funcionado. Ellos contestaron que se los había regalado un “gringo” (así llamaron al turista extranjero) y nos contaron que “él colocó el panel solar por el intercambio de información de plantas medicinales”. Quedamos en silencio por unos minutos y seguimos compartiendo la cena del famoso pez pirarucú que se encuentra en el río Amazonas, pero la respuesta nos dejó inquietos y meditabundos, sé que en ese momento pensamos lo mismo: que funcionó tal y como se hacía en aquella época de la colonia donde se intercambiaba el espejo por el oro.

Mi esposo siguió indagando y preguntó: “¿este panel solar, qué energía les está suministrando dentro de la maloca?” Y ellos respondieron: ”el aparato solo sirvió una semana para la luz de la cocina y un cuarto y luego ya no sirvió más. Llamamos al electricista del pueblo y lo dejó funcionando unos días más, pero se volvió a dañar”. Mi esposo preguntó si podía revisar la instalación solar fotovoltaica. El indígena tenía una expresión seria en su rostro, pero accedió a dejarnos acercar para observar la instalación.

Mi esposo se percató de que se estaba utilizando una batería de carro para almacenar la energía del panel y otros cables que no eran adecuados, entonces le explicó a la comunidad sobre los beneficios de tener un panel cuya vida útil puede llegar hasta los 25 años. Fue así como comenzamos a interactuar con la comunidad que mostraba mucho interés en el uso de esta herramienta, pero desafortunadamente en ese momento solo pudimos contactar al electricista para sugerirle algunos cambios que permitieran aprovechar el panel solar instalado en la maloca, ya que desafortunadamente ya debíamos partir.

En el avión de regreso a Bogotá comenzamos a reflexionar sobre todo lo que falta por hacer, todo lo que podemos cambiar y acerca de las necesidades de electricidad que enfrenta el país. Ahí supimos que los problemas de estas regiones no interconectadas pueden ser solucionados y que nosotros podíamos ayudar a que muchos colombianos que no tienen acceso a la electricidad, puedan mejorar su calidad de vida.

Con nuestros ahorros y la liquidación de mi esposo compramos un vehículo, su abuelo lo bautizó “clavelito” porque era de color rojo, y con ese carrito los fines de semana íbamos a recorrer pueblos de Cundinamarca evidenciando la carencia de energía eléctrica y la dificultad consecuente para el desarrollo de actividades domésticas y agropecuarias. Así que decidimos potencializar todos nuestros esfuerzos en los momentos de crisis y pensamos en cómo solucionar estos problemas.

Emprendimos entonces una gestión administrativa ofreciendo servicios de instalaciones fotovoltaicas, para lo cual nos suscribimos en un portal web de empresas que trabajan en soluciones sostenibles de nombre “sitio solar.com”. Empezamos a recibir solicitudes de nuestros productos y servicios, nos invitaban a ferias, a seminarios relacionados con energías renovables, situación que empezó a generarnos mucha motivación y mucho trabajo, porque cuando eres emprendedor y ves que tus sueños se van materializando esa es la respuesta a tu trabajo, dedicación y esfuerzo.   

Pensamos también en cómo llegar a conquistar mercados y satifacer la demanda con productos de calidad, a bajos precios y de fácil adquisición. Buscamos un préstamo al banco para materializar una idea que tenía en mente mi esposo, identificando también las  barreras que se presentan. Este proceso duró tres meses, estudiando posibilidades, haciendo planos, medidas, etc, hasta llenar el techo de dibujos de nuestro producto. Parecía una escena de la película Mente Brillante, del drama biográfico estadounidense de 2001, en la que el protagonista siendo matemático se encierra en su habitación a encontrar la solución a un problema planteado. Así veía a mi esposo y pensé que estaba loco, pero lo apoyaba porque también yo estaba loca con la idea y veía lo mismo que él, una oportunidad de mejora especialmente para los sectores agropecuarios.

Desde allí empezamos a vivir muchas anécdotas y experiencias que iban enriqueciendo nuestro emprendimiento, nuestra construcción laboral. Empezamos a buscar recursos, ya que sabíamos que necesitábamos aumentar nuestro capital. Entonces vimos una gran oportunidad con el Fondo Emprender que apoya el emprendimiento colombiano: recibimos apoyo y asesoría de profesionales especializados para formular y aterrizar nuestro proyecto. A su vez, nuestros amigos más cercanos se contagiaron y creyeron  en nuestro  proyecto empresarial, pues solo hablábamos día y noche de lo mismo, ellos con formación profesional en diferentes áreas nos apoyaron con sus conocimientos Ad honorem, logrando con ello tener un proyecto ante el Fondo Emprender con estructura técnica y financiera más confiable y medible. Fuimos seleccionados por el Fondo pero desafortunadamente no pudimos recibir el dinero por la priorización de proyectos y por la gran demanda que se presenta en la ciudad.

No obstante, no nos rendimos y con el apoyo de nuestros familiares, especialmente de nuestras madres, seguimos emprendiendo con nuestros propios recursos, mi esposo consiguió un trabajo de medio tiempo dando clases y con mi trabajo dividimos los ingresos en compromisos económicos y en nuestra propia empresa. Con ello logramos participar en la feria de jóvenes empresarios en Agroexpo y realizamos algunas presentaciones (pitch) de tres minutos ante inversionistas en varias oportunidades.

De esta forma, logramos contratos importantes con empresas privadas y estatales, situación que nos llevó a mejorar. Fue maravilloso ver materializado el esfuerzo que hizo mi esposo para lograr la solución para el campo con esa tecnología; nos dio mucha emoción y alegría que ese producto piloto de planos hechos en el cuarto de la casa estaba funcionando. Le tomamos fotos, lo publicamos por redes sociales, íbamos de pueblo en pueblo mostrándolo felices.

Pero no todo fue alegría y sé que muchos conocen el refrán popular que dice “en casa de herreros azadón de palo”. Y lo traigo a colación porque aunque mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de conocer y trabajar con el extraordinario mundo de la propiedad industrial, conociendo las formas de protección de las nuevas creaciones, no protegimos nuestro producto estrella por el que luchamos tanto y con recursos propios, pues de tanta felicidad por el éxito comercial no tuvimos en cuenta la precaución de no divulgar lo que habíamos elaborado. En ese momento estábamos preparando la solicitud de la protección de nuestro producto por patente de modelo de utilidad y nuestra competencia nos copió y replicó nuestro producto. Así que la gran recomendación para todos los emprendedores es que antes de publicar o mostrar al mercado tu nuevo desarrollo o tu nueva invención, debes protegerla.

La experiencia del fracaso es la resiliencia del cambio que te hace más fuerte. Entendimos que debíamos levantarnos y hacer mejor las cosas ya que cada día es una nueva oportunidad.

Somos conscientes de que los bienes intangibles de una empresa pueden apalancar metas propuestas, estos son el resultado de los casos de éxito en el país y en el mundo. El mercado nos exige cada día cosas diferentes y nosotros los emprendedores estamos llamados a ser innovadores y a materializar ideas que sean convertidas en productos y servicios diferenciadores en el mercado.

De las lecciones aprendidas en este camino del emprendimiento colombiano, en 2015 solicitamos el registro de nuestra marca que fue concedida con una vigencia de 10 años para su explotación y buen uso, la cual nos ha hecho ser más atractivos y diferenciadores en el campo de las energías renovables. Ahora estamos trabajando para realizar nuestra primera solicitud de patente de invención, la cual esperamos sea una gran solución en el sector de las energías renovables. Por ello es importante saber que la propiedad industrial podrá ser un gran aliado para emprender, diferenciar y cambiar la forma de ver las cosas.

El Boletín Ruta PI nos brinda un panorama de la actualidad de la propiedad industrial en nuestro país y de otros que nos servirá como insumo para dar línea a nuestras innovaciones, a crear empresa colombiana con bienes intangibles apetecibles y diferenciadores a nivel nacional e internacional.

Los emprendedores no solo vendemos y comercializamos, también creamos y nos diferenciamos. No debemos ser competidores, debemos ser creativos.

Ahora Bio-mecánica Energías Renovables S.A.S, apunta a realizar transferencia de tecnología en los sectores menos esperados, allí esta nuestra innovación.