TRATADOS Y CONVENIOS - FRANCIA, 1901

firmada en Bogotá, el 4 de septiembre de 1901. Canjeadas las ratificaciones en Bogotá el 5 de julio de 1904. Promulgada por Decreto 597 de 1904. (Germán Cavilar, Tratado de Colombia, Tomo 1, 1811, p.494)

Artí­culo 1o.- Los ciudadanos de cada una de las altas partes contratantes tendrán, en el territorio de la otra, los mismos derechos que los nacionales, en lo que mira tanto a los privilegiados de invención, marcas de fábrica, etiquetas, rótulos, nombres de comercio de fábrica, razones sociales, dibujos y modelos de fábrica, cuando a las indicaciones y nombres de los lugares de origen.

Artí­culo 2o.- Para asegurarse la protección garantizada en el artí­culo anterior, los solicitantes de uno y otro Estado no necesitan establecer su residencia o su representación mercantil en el paí­s cuya protección reclamen; pero si deberán observar las demás condiciones y formalidades prescritas en las leyes y reglamentos de ese paí­s.

Artí­culo 3o.- La presente convención es aplicable para proteger en Colombia las marcas que se hayan adquirido legí­timamente en Francia por los industriales y negociantes que usen de ellas y viceversa.

Que entendido, sin embargo, que cada uno de los Estados se reserva el derecho de rehusar el depósito y de prohibir el uso de cualquier marca que en si misma fuere contrarí­a al poder público o a la moral y las buenas costumbres.

Artí­culo 4o.- Los nombres mercantiles, las razones de comercio y los rótulos no necesitan de depósito para quedar protegidos en los dos Estados.

Artí­culo 5o.- El hecho de hacer estampar o de hacer estampar sobre algunos productos una falsa indicación de origen, en la que uno de los Estados contratantes o un lugar situado en cualquiera de ellos resulte directa o indirectamente indicado como paí­s o como lugar de origen, se castigará conforme a la legislación de cada Estado. Si alguna de las legislaciones no la ha prohibido, este hecho quedará sujeto a que se le apliquen las disposiciones prescritas para la falsificación de marca.

Artí­culo 6o.- Los artí­culos 3o y 5o se aplicarán, a instancia del ministerio público o de parte interesada, individuo o sociedad, conforme a la legislación de cada Estado.

Se considerará parte interesada a cualquier fabricante, comerciante o productor que contribuya a la fabricación, al comercio o a la producción del producto de que se trate y que se halle establecido en la ciudad, localidad, región o paí­s falsamente indicado como lugar de origen.

En los casos de tránsito, las autoridades no quedarán obligadas a aplicar la pena de comiso.

Artí­culo 7o.- Estas disposiciones no impiden al vendedor indicar su nombre y dirección en los productos que provengan de un paí­s distinto del de la venta; pero en tal caso a la dirección y nombre se acompañará la indicación precisa, y en caracteres legibles, del paí­s o del lugar de fabricación o de producción.

Artí­culo 8o.- Los tribunales de cada paí­s decidirán cuáles denominaciones, por su carácter genérico, tales como brandy, vermouth, agua de colonia, etc., quedan excluí­das de los dispuesto en la presente convención. Sin embargo, las denominaciones regionales de origen y de productos viní­colas no quedan comprendidas en la reserva que este artí­culo establece.

Artí­culo 9o.- La presente convención será ratificada, y las ratificaciones se canjearán tan luego se haya llenado las formalidades prescritas por las leyes constitucionales de los Estados contratantes.

Surtirán efecto desde el dí­a en que efectúe dicho canje, y será obligatoria hasta tanto que una de las dos partes contratantes anuncia a la otra, con seis meses de anticipación su intención de hacerla caducar.

En fe de los cual los plenipotenciarios respectivo firman y sellan la presente convención.

Hecha en Bogotá, en doble original, el dí­a 4 de septiembre de 1901.