SEMINARIO INTERNACIONAL DE LA OMPI SOBRE EL USO ESTRATÉGICO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL

Bogotá, D.C., 21 de agosto de 2006, Hotel Radisson


 

Palabras de apertura

“(…)

En nombre del Gobierno Colombiano deseo darles a todos una cordial bienvenida a este Seminario internacional.

Estamos complacidos por la confianza depositada por la OMPI al encargarnos la tarea de ser anfitriones de ustedes. Entendemos que ese encargo se explica porque Colombia constituye el ejemplo típico del país que, no obstante carecer de un alto grado de desarrollo económico, cuenta con un sistema legal y administrativo, sólido y eficiente, que reconoce y respeta los derechos de propiedad intelectual.

Este seminario tiene como objetivo brindar un espacio para discutir la importancia de la propiedad intelectual como una herramienta para el desarrollo económico y la transformación tecnológica de los países en desarrollo. Y aunque este papel de la Propiedad Intelectual no es nuevo, tradicionalmente se ha entendido que la propiedad industrial no presta ningún beneficio a los países en vías de desarrollo, pues se considera que el sistema se encuentra establecido únicamente para proteger a los empresarios de países innovadores.

Sin embargo, nada más alejado de la realidad que tal afirmación. Si bien el sistema de propiedad intelectual dentro de sus funciones tiene la de incentivar y proteger a los innovadores, no tiene en esa su finalidad exclusiva. Modernamente se acepta que las figuras de las nuevas creaciones (patentes, modelos de utilidad, diseños industriales, etc) y los signos distintivos (marcas, nombres comerciales, enseñas, denominaciones de origen, etc), brindan grandes beneficios a los países en vías de desarrollo.

Es cierto, eso sí, que países como el nuestro no son pródigos en innovación tecnológica y, por tanto, no pueden disfrutar de la protección que el sistema de propiedad industrial suministra a los inventores de nuevas tecnologías. Pero también es verdad, que los empresarios requieren, para ser competitivos en un mundo cada vez más abierto, tener acceso a información tecnológica que les permita conocer las últimas tecnologías. Y no es menos cierto, además, que nuestros países se encuentran poblados de adaptadores –no innovadores- de tecnologías. Además, el sistema de libre mercado que rige nuestras economías, exige la existencia de mecanismos para el adecuado funcionamiento del mercado, es decir para que los empresarios puedan distinguir sus productos y servicios y los consumidores cuenten con un mecanismo que les permita identificar el bien que más se adapta a sus necesidades. Eso, sin contar con las flexibilidades que el mismo sistema contempla para impedir el abuso por parte de los titulares de derechos intelectuales.

Pues bien, información sobre nuevas tecnologías, protección a las adaptaciones o mejoras que se hagan a tecnologías existentes, mecanismos para identificar los bienes y servicios en el mercado, herramientas para impedir abusos en el ejercicio del derecho, todo eso y mucho más proporciona el sistema de propiedad industrial a las naciones en vías de desarrollo.

Experiencias en países orientales han demostrado que el ciclo de la innovación tiene su inicio en el conocimiento de información tecnológica, seguido de la adaptación de la tecnología conocida a las necesidades concretas, para finalmente terminar la verdadera innovación, la que, a su vez, exige contar mecanismos de protección como las patentes de invención, generándose, de esa manera, un verdadero círculo virtuoso.

No es, pues, cierto, que el sistema de propiedad industrial se halle constituido solo en favor de los países mas adelantados. Por el contrario, de dicho sistema es posible lograr grandes beneficios si se conociera en profundidad. Y en este sentido, el desafío que enfrentan nuestros países, con los limitados recursos de que disponen, es crear una nueva cultura de uso del sistema de propiedad intelectual emprendiendo una intensa labor de sensibilización, buscando alianzas con comerciantes, investigadores y universidades con el propósito de suministrar, a la industria, la academia y los investigadores el conocimiento de las ventajas que se pueden obtener de las utilidades “marginales” (que para nosotros son principales) del sistema de propiedad industrial.

Precisamente la virtud de eventos como el que nos encontramos instalando el día de hoy, es la de difundir, dentro de la clase dirigente, las casi desconocidas utilidades que la propiedad intelectual puede poner al servicio de nuestros países. En especial, hago propicia esta ocasión para llamar la atención sobre los aspectos que hemos identificado que pueden aportar importantes elementos de desarrollo a nuestros empresarios. En primer lugar, establecer políticas de divulgación del dominio público (patentes caducadas y vencidas), no solo puede constituir una fuente de ideas para nuevas industrias, sino que puede suministrar respuesta a muchos problemas técnicos aun no resueltos en nuestras latitudes. En el mismo sentido, es deber de los gobiernos enseñar a la clase empresarial a utilizar el sistema de patentes como fuente de información tecnológica. También es imperativo promover el uso de las figuras que se adaptan a nuestros verdaderos niveles de innovación, como lo son los modelos de utilidad y los diseños industriales.

Pero nada de esto será posible si no se adoptan medidas urgentes tendientes a sensibilizar sobre el tema, tanto a la clase gobernante como a los industriales y empresarios. Incluir la cátedra de propiedad intelectual en carreras técnicas y aun en los últimos años de bachillerato, podría ser una vía. Emprender programas intensivos de formación de formadores, en los que las oficinas nacionales competentes deberán tener protagonismo, tendrá, en consecuencia, que ser un presupuesto básico para ello. Y, en fin, seminarios como el presente son punto de partida para todo ello.

Este Seminario abarca todos los grandes temas de interés para países en desarrollo como los nuestros. Inicia abordando el marco histórico de la Propiedad Intelectual, el cambio de paradigmas, el papel que juegan las estrategias de propiedad intelectual, y aborda el tema principal del evento con un enfoque sectorial de la propiedad intelectual y el desarrollo económico, en sectores de gran importancia tales como el farmacéutico, el agrícola, el musical y el sector del software, entre otros grandes temas que esperamos contribuyan a un mayor conocimiento del papel que puede llegar a jugar la Propiedad Intelectual en el desarrollo económico de nuestros países.

A nombre del gobierno colombiano quiero expresar nuestro especial agradecimiento a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) por haber escogido a nuestro país como sede de este seminario, así como a los representantes de los diversos países que hoy nos acompañan en este proceso de acercamiento hacia los elementos de la Propiedad Intelectual que favorecerán la generación de un bienestar común en los países en desarrollo. Este seminario nos otorga un espacio de tranquilidad para repensar la forma como podemos hacer un mejor uso de la Propiedad Intelectual en nuestros países. Tomemos este evento como una herramienta, porque depende de nosotros hacer un buen uso de la Propiedad Intelectual para lograr los objetivos pretendidos en materia de desarrollo.

Sin más preámbulos, me permito invitarlos a disfrutar de las diferentes ponencias y a aprovechar la experiencia de sus conferencistas expresando las diferentes dudas que tengan sobre la materia. Muchas gracias por la asistencia de todos. A quienes nos visitan, permítanme darles una cordial bienvenida a Colombia.

 

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