DÍA MUNDIAL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL


 

El 26 de abril, se celebra el día de la propiedad intelectual, fecha en la que se conmemora la entrada en vigor del Convenio que estableció, en 1970, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

Se pretende que en esta jornada se abran espacios de reflexión sobre el tema y, en particular, se dimensione su importancia dentro de los objetivos políticos, económicos y sociales de las naciones que tienen entre sus instituciones la de la propiedad intelectual.

En el caso colombiano, se presenta en la actualidad una coyuntura especial que hace resaltar con singular claridad la trascendencia que el tema de la Propiedad Intelectual puede tener en nuestro medio.

La inminente firma del TLC con Estados Unidos implica, ciertamente, que nuestros empresarios tendrán un mercado más amplio al que puedan llevar sus productos.Pero, también, supone que empresarios norteamericanos vendrán a competir y, por tanto, es deber del Gobierno suministrar los mecanismos al sector productivo nacional para que pueda afrontar con éxito una intensificación de la competencia.

En tal sentido, el alto Gobierno ha considerado que una de las principales herramientas que le puede brindar a los empresarios es la de diseñar y poner en práctica una verdadera política de innovación que permita a los empresarios actualizar sus tecnologías para poder, de esta manera, ser más eficientes y, así, sobrevivir ante las nuevas circunstancias del mercado.Ahora bien, una política de este tipo consiste en, a riesgo de parecer un poco simplista, desarrollar los mecanismos que faciliten la actualización tecnológica de nuestros empresarios y, simultáneamente, generen un ambiente propicio para la actividad innovadora.

Y para ello, lo afirmamos con convicción, no existe mecanismo más idóneo que el sistema de propiedad industrial y, específicamente, el sistema de patentes. En efecto, el sistema de patentes es principio y fin de todo proceso que conlleve actividad innovadora. Es principio, porque todo proyecto que pretenda obtener como resultado una innovación, debe partir de lo mas reciente en tecnología, lo cual se conoce consultando los documentos de patentes relacionados con el tema de la investigación correspondiente. Si ello no se hace, se corre el riesgo de perder recursos y esfuerzos de todo tipo en la búsqueda de resultados obtenidos por otras personas. Y es fin, porque el resultado del proyecto innovativo se protegerá mediante una patente de invención o un modelo de utilidad, lo que, a su vez, incrementará el acervo tecnológico, accesible a todo el mundo, y que será fundamento para nuevas investigaciones.

Así las cosas, parece indudable que una política de innovación debe partir del sistema de patentes. Es un lugar común repetir que los empresarios nacionales se encuentran desactualizados en cuanto a tecnología. Pues bien, la primera actividad que puede adelantarse tomando como herramienta el sistema de patentes es la de, precisamente, enseñarles a los empresarios a utilizar dicho sistema para conocer las últimas tecnologías. Consultando documentos de patentes, encontrará, entre muchas otras cosas, que existen tecnologías patentadas en otros países, pero que en el nuestro son libres y, por tanto, replicables sin infringir derecho alguno. También accederá a tecnologías patentadas en Colombia, de las que podrá conocer los datos de sus propietarios y a ellos podrá dirigirse para obtener una licencia o una autorización de explotación. Para lograr esa primera etapa de actualización tecnológica se requiere, como es apenas natural, que se conozca el funcionamiento del sistema de patentes y la forma de consultar los documentos que lo integran.

Surtida la etapa de actualización tecnológica, y solo entonces, es posible pensar en una verdadera innovación propia. Innovación que iniciará con el desarrollo de algunas adaptaciones de tecnologías ya conocidas, las cuales pueden ser protegidas a través de los modelos de utilidad. En el momento en que se haga evidente que la tecnología existente no es capaz de resolver los problemas técnicos, se genera la necesidad de un verdadero esfuerzo innovador que busque la solución. Y es esa necesidad la que lleva a las empresas a invertir en investigación y desarrollo, cuyos resultados, de cumplir con los requisitos de novedad, altura inventiva y aplicación industrial, pueden ser patentados.

Como se ve, el ciclo de la innovación se encuentra íntimamente relacionado con el sistema de patentes y, por tanto, una política de innovación debe actuar principalmente en este elemento. Y son, en principio, tres los escenarios en los que se hace necesario actuar. En primer lugar, diseñando estrategias de sensibilización, es decir, enseñando a los sectores interesados a utilizar el sistema de patentes como fuente de información tecnológica. Se impone en tal sentido la necesidad de impartir enseñanza sobre el tema en las carreras técnicas de las universidades, en incubadoras de empresas e, incluso, en colegios que tengan una marcada inclinación técnica. No podemos permitir que los futuros “hacedores” de empresas, salgan al mundo empresarial sin conocer las herramientas que les brinda el sistema de patentes.En segundo término, se hace indispensable un fortalecimiento de la entidad encargada de recibir, custodiar y administrar los documentos de patentes. Es lamentable que, por imposibilidad física y falta de recursos, la Superintendencia, no obstante tener en su poder la valiosa información contenida en las patentes, no la pueda poner a disposición de los interesados. Y, finalmente, deberán promoverse las figuras que mas se adaptan a las características de los empresarios colombianos (adaptadores de tecnologías y creativos), como son los modelos de utilidad y los diseños industriales.

Como resumen de todo lo anterior, podemos afirmar que para adelantar de manera exitosa la política de innovación que se requiere para que el sector empresarial colombiano afronte con éxito las nuevas realidades de los mercados, es necesario tener en cuenta las múltiples posibilidades que ofrece el sistema de propiedad industrial, empezando por su utilización como fuente de información tecnológica; cualquier política que ignore o minimice el efecto que dicho sistema pueda tener, está llamado al fracaso.

 

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