La mayoría de la gente asocia el término propiedad industrial con las grandes empresas. Son solo ellas, sostienen quienes así piensan, las que tienen la posibilidad de obtener patentes de invención o de registrar sus marcas. Las pequeñas empresas no tienen ni la capacidad de invención requerida para obtener patentes, ni los recursos financieros necesarios para acceder a estas figuras, se oye decir con frecuencia. Así las cosas, el sistema de propiedad industrial nada puede ofrecer a los pequeños y medianos empresarios que, por lo demás, constituyen más del 90 % del aparato productivo nacional.
Nada más equivocado que el anterior planteamiento. En efecto, el sistema de propiedad industrial, si se utiliza adecuadamente, es la más importante herramienta con la que puede contar todo empresario, grande, mediano o pequeño, para afrontar con éxito el desafío que implica entrar a cualquier mercado.
Así, cuando, antes de existir una empresa, hay sólo unos recursos financieros esperando por una idea para ser concretados en una industria, puede empezar a operar, en beneficio del empresario, el sistema de propiedad industrial. Si, por ejemplo, se busca un producto innovador, es posible consultar documentos de patentes. En ellos podrá encontrar lo último en tecnología en todos los sectores del conocimiento humano. Algunos estarán protegidos en Colombia y para explotarlos necesitará de una licencia, pero otros serán de libre uso, caso en el cual podrá proceder a su explotación sin limitación alguna.
Por lo general, si se opta por un producto desarrollado en otras latitudes, es necesario adaptarlo a las circunstancias de nuestro mercado, para lo cual es posible que haya que hacer algunas adecuaciones técnicas, las que, dados ciertos requisitos, pueden ser protegidas a través de la figura de los modelos de utilidad.
Seguidamente viene la fase de comercialización, etapa en la cual es necesario escoger un signo distintivo, para que los consumidores puedan elegir el producto entre las diferentes alternativas que les presenta el mercado. Es, entonces, el momento de solicitar el registro de la marca, la que puede constituirse, como ocurre frecuentemente, en el activo más valioso de la naciente empresa.
Ya inmerso en el mercado, se hace indispensable establecer estrategias de vigilancia tecnológica a efectos de estar enterado de las últimas novedades en el campo de actividad de la empresa. Tal servicio puede ser prestado, nuevamente, por los documentos de patentes, de los que extraerá elementos que se pueden ir incorporando a la empresa, lo que a su vez, lo puede llevar a un ambiente de innovación, fruto del cual es posible que surjan creaciones desarrolladas en la propia empresa que cumplan, estas sí, con los requisitos de novedad, altura inventiva y aplicación industrial, suficientes para alcanzar una patente de invención.
Es posible que, debido al éxito de la empresa, surjan personas interesadas en llevar sus productos a lugares del país donde el empresario no había considerado llegar. Esta oportunidad puede ser aprovechada mediante el mecanismo de las franquicias, uno de cuyos elementos suelen ser las licencias de marcas, que permiten que terceros exploten el producto bajo las condiciones que contractualmente se establezcan con el titular de la marca.
Al éxito nacional, suele seguir la apertura del mercado internacional. En esta etapa nuevamente es necesario tener presente que lo primero que un empresario debe hacer en el mercado que pretende acceder es registrar sus bienes de propiedad industrial. Normalmente el inversionista extranjero entra al país con sus marcas. Obviamente, lo mismo debe hacer el industrial colombiano que pretende exportar a otros países. Para ello, deberá tener en cuenta que, a nivel internacional, existen mecanismos que facilitarán su protección en el exterior, como es el caso del PCT en materia de patentes o el Protocolo de Madrid, tratándose de marcas, al que nuestro país seguramente adherirá en poco tiempo.
Y así como la propiedad industrial es un elemento de la más alta importancia en las primeras etapas de cualquier empresa, la relación entre propiedad industrial y empresa se sigue haciendo cada vez mas estrecha en la medida en que ésta se expande. A un primer producto seguirán otros que si bien pueden comercializarse con la misma marca inicial, es posible que ameriten otra u otras marcas. Lo mismo puede decirse de las patentes, fruto de la innovación, a su vez consecuencia de la investigación, en la que los documentos de patentes juegan un papel definitivo.
No es, pues, de ninguna manera, exagerado afirmar que una de las principales herramientas con la que debe contar cualquier empresario para obtener éxito en sus negocios, es el conocimiento y manejo del sistema de propiedad industrial. Desafortunadamente, en países como el nuestro, aun no se tiene plena conciencia de los inmensos beneficios que se pueden obtener de dicho sistema. Por eso se impone la necesidad de adoptar medidas que reviertan esta situación, empezando por agresivos procesos de sensibilización dirigidos hacia las pymes. Así mismo, debe trabajarse para que los futuros empresarios conozcan desde un principio, en su integridad, el sistema de propiedad industrial. En tal sentido, sería deseable que se incluyera en los programas académicos de carreras técnicas y tecnológicas, así como en los procesos de capacitación que se surten en las incubadoras de empresas, la materia de propiedad industrial. Todo esto, claro está, debe ser precedido de un programa de “formador de formadores”, pues somos concientes que no existe, actualmente en el país, el personal docente capacitado para desarrollar esta clase de programas. Adicionalmente, incorporar el tema, como uno de los elementos de mayor importancia, dentro de las políticas de innovación tecnológica y de transferencia de tecnología que actualmente impulsa el gobierno nacional, se convierte en una prioridad.
En fin, los mencionados son soloalgunos de los primeros pasos que deben darse para que Colombia, como lo han hecho otros países que han alcanzado un alto grado de desarrollo, como por solo citar un ejemplo, Japón, sea una nación construida sobre la propiedad intelectual.