Por: Jairo Rubio Escobar
Superintendente de Industria y Comercio de Colombia
Distinguidos representantes de autoridades de competencia de países Latinoamericanos, del Caribe, de España y Suiza; señores delegados de la UNCTAD; señor representante de las Naciones Unidas en Colombia; señores expertos internacionales del Halle Institute for Economic Research de Alemania y de la Universidad de St. Gallen en Suiza; señor representante de GTZ; señores representantes de la Comunidad Andina, CARICOM, BID, CEPAL y ALADI; señores representantes de empresas, de la academia y de autoridades Colombianas; colegas y amigos.
En nombre del Gobierno Colombiano y de la Superintendencia de Industria y Comercio deseo darles a todos una cordial bienvenida a este Seminario internacional.
Es una oportunidad poco frecuente en nuestra región y muy promisoria para discutir las experiencias nacionales y regionales sobre Políticas de Competencia de América Latina y el Caribe.
Actuamos como sede de este encuentro por encargo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo UNCTAD. Debo decir que hemos podido responder a este encargo gracias al respaldo de LEGIS. Esta destacada empresa editorial Colombiana, conocida en varios mercados Latinoamericanos, se ha unido para hacer posible la realización del Seminario. Permítanme agradecer públicamente su apoyo.
Estamos complacidos por la confianza depositada por la UNCTAD al encargarnos la tarea de ser huésped de ustedes. Entendemos que ese encargo se explica porque Colombia representa un punto geográfico intermedio entre los países Latinoamericanos y del Caribe, lo cual en verdad facilitó realizar este encuentro. Sin embargo, entendemos que el encargo también puede explicarse por la percepción de que Colombia refleja un punto intermedio en el desarrollo y aplicación práctica de una política de competencia en la región.
Identificar un punto intermedio en materia de política de competencia es una tarea compleja. Lo que nos hemos propuesto, con el apoyo de la UNCTAD y de todos los países aquí representados, es desarrollar una agenda de trabajo que reconozca las diferencias y necesidades de los países de la región. Esas diferencias y necesidades tienen que ver con el distinto grado de avance en la adopción y desarrollo práctico de la ley de competencia y más ampliamente de una política de competencia.
La participación diversa y amplia de los países que nos acompañan en este seminario, confirma que la agenda propuesta resulta útil para todos los asistentes.
Por esa razón deseo destacar el significado de los cuatro temas incluidos en la agenda.
Primer Tema.
Un primer tema consiste en el conjunto de principios de las Naciones Unidas sobre competencia. Empezar este seminario con el examen de las implicaciones de esos principios, resulta relevante para los países de la región que se encuentran en la etapa de definir las bases centrales de una ley de competencia. Esos principios ciertamente constituyen un marco de referencia sobre la materia. Sin embargo, es un tema igualmente relevante para los países que han avanzado en su desarrollo pero encuentran oportuno evaluar sus logros o ajustar su política actual. Esos principios también sirven como criterio de evaluación para acometer ese análisis.
Segundo Tema.
Un segundo tema central consiste en examinar las razones que explican la puesta en vigencia de una ley de competencia para los países que se encuentran en esa etapa. En forma paralela examinaremos los asuntos sustantivos que plantea la aplicación de una ley de competencia para los países que la han adoptado. Estos incluyen aspectos sobre la persecución de carteles, la represión del abuso de posición dominante y el control de integraciones.
Con razón es el tema que mayor examen nos exigirá. Conocer la respuesta dada a la problemática que plantea aplicar una ley y una política de competencia será útil para todos.
En efecto, para los países que están en proceso de adoptar una ley en materia de competencia, ese examen les permitirá profundizar en algunas de las dificultades prácticas en esa materia. Estas las hemos afrontado en nuestro medio al intentar, en la práctica, articular unos objetivos en materia de competencia económica, con las herramientas y recursos humanos disponibles para convertir esos objetivos en decisiones concretas.
Pero para los demás países también será benéfico ese examen. Colombia, por ejemplo, tiene una ley de competencia desde hace más de 45 años pero solo en los últimos 13 años hemos decidido ponerla en práctica. Esa decisión no ha sido resultado solamente de voluntad política. Varias realidades presentes desde el inicio de la década de los 90 y otras más recientes, nos impulsan a hacerlo. Parece útil mencionar algunas de esas realidades. De hecho, son similares a las que viven otros países de la región comprometidos en avanzar en la represión de prácticas restrictivas de la competencia.
Una primera realidad es que en diferentes sectores de la economía la integración entre empresas locales se ha impuesto como medio para sobrevivir. En segundo lugar, es cada vez más significativa la compra de empresas locales por parte de empresas internacionales en diferentes sectores. En tercer lugar formamos parte de la Comunidad Andina. En los mercados andinos operan múltiples empresas cuyas conductas tienen que ver con el bienestar de los consumidores de la Comunidad en conjunto. En cuarto lugar, en la actualidad adelantamos negociaciones con los Estados Unidos sobre un Tratado de Libre Comercio. En ese proceso se encuentran otros países Andinos. Dentro de ese Tratado se contempla la necesidad de aplicar una normativa de competencia para contrarrestar las prácticas anticompetitivas. En quinto lugar, es creciente la convicción entre empresarios que operan en mercados Colombianos, en el sentido que el fortalecimiento de posiciones de dominio es bienvenido cuando está apoyado en niveles superiores de eficiencia o en esfuerzos de innovación, no en el abuso del poder de mercado.
La significación de este último hecho debe destacarse. Sin la aceptación en la vida práctica, por parte de la comunidad empresarial, de unos principios y reglas para competir, la existencia de una autoridad de competencia no parece factible.
Ese conjunto de realidades ha estado acompañado de la eliminación de barreras administrativas al comercio. Ello, en cierta medida, expone a los consumidores en nuestros mercados al riesgo de prácticas restrictivas de la competencia. Como lo ha señalado la OECD, la apertura comercial puede facilitar que se revivan, mediante esas prácticas privadas, económicamente indeseables, las barreras administrativas eliminadas por los Estados..
Pero existen otros aspectos de nuestra realidad que también resulta relevante destacar dada la agenda de este seminario. En primer lugar, la objeción o el condicionamiento de una integración empresarial, por parte de la autoridad de competencia, aún constituye un motivo de sorpresa y de resistencia, incluso entre los especialistas en ley de competencia. En segundo lugar, apenas recientemente se ha planteado la discusión sobre la adopción de programas de exoneración (también conocidos como programas de indulgencia) para facilitar la persecución de carteles. En tercer lugar, estamos dando apenas los primeros pasos para detectar carteles. En esta materia, como también en la persecución de prácticas de abuso de posición dominante, las quejas son crecientes. Sin embargo, falta mayor capacitación en el uso de las técnicas para combatir eficazmente esas prácticas.
Realidades como éstas nos muestran la utilidad de discutir esos temas en este seminario. Esa discusión resultará fructífera, porque nos permite conocer la experiencia de los países de la región, que están aprendiendo cómo detectar y reprimir esas prácticas, por empresas que también operan en nuestros mercados. Pero también porque nos acompañan países y expertos internacionales que cuentan con una larga tradición en este campo. Agradecemos de antemano sus valiosos aportes.
Creemos que encuentros como este seminario contribuyen a ampliar el entendimiento de los temas sustanciales y procedimentales. Pero también nos ponen de presente la necesidad de desarrollar las habilidades para usar eficazmente las herramientas que hacen posible producir decisiones concretas. El entrenamiento en su uso resulta crucial.
Tercero y Cuarto temas.
El tercero y cuarto temas de la agenda se refieren a las normas de competencia en acuerdos regionales y a las posibilidades de cooperación entre organismos regionales e internacionales. Esos temas tienen un común denominador. Nos permitirán examinar las posibilidades de combatir prácticas restrictivas de la competencia con efectos transfronterizos. Esas posibilidades pueden hacerse realidad por distintos medios. Pero todos ellos suponen cooperación formal e informal entre las agencias de competencia.
Cómo entendemos este encuentro y qué esperamos.
Entendemos este seminario como una forma de contribuir a esos esfuerzos de cooperación. Confiamos en que contribuya a hacer factible el contacto permanente entre nuestras agencias. Ese parece ser el primer paso para lograr más adelante el intercambio de experiencias e información.
La realidad actual es la de mercados crecientemente transfronterizos. Esa realidad implica que los efectos negativos de esas prácticas sobre el bienestar general de los consumidores, superan las fronteras formales entre nuestros países.
Esa realidad económica impone a las autoridades de competencia el deber de interactuar en un contexto de relaciones de largo plazo. Si aprovechamos la experiencia recíproca y entendemos las dificultades que afrontamos al actuar en forma aislada, podemos sentar mejor las bases de la cooperación futura. Solo así estaremos en capacidad de reprimir oportuna y eficientemente las prácticas restrictivas de la competencia en mercados cada vez más integrados.
Promover el contacto entre nuestras agencias de competencia es, entonces, indispensable. Por esa razón, deseamos aprovechar este seminario como oportunidad para estrechar nuestros vínculos.
Muchas gracias por la asistencia de todos. A quienes nos visitan, permítanme darles una cordial bienvenida a Colombia.
Con estas palabras declaro instalado el Seminario.