Por: Jairo Rubio Escobar
Superintendente de Industria y Comercio
Al ser la propiedad Industrial , como lo hemos venido manifestando en diferentes oportunidades, un mecanismo indispensable para que los empresarios puedan desarrollar su actividad, no solo en el país, sino en los mercados ampliados, las cifras del número de solicitudes de registro marcario debería constituir un indicador valiosísimo que mide la tendencia de crecimiento económico de un país.
En efecto, los signos distintivos son el mecanismo con que cuenta un empresario para dar a conocer sus bienes y servicios y, por ende, el instrumento para publicitar los mismos. Por ello, cuando un empresario quiere sacar al mercado un nuevo producto, concomitantemente crea el signo que le va a servir para darlo a conocer y para diferenciarlo de los que se encuentran en el mercado. Seguidamente, una vez creado el signo, que podría llegar a constituir uno de los activos más importantes de la empresa, procede a solicitar el registro del mismo, para efectos de su protección. En otras palabras, cada solicitud de registro de una marca implica, o bien un producto existente en el mercado, o bien la expectativa de un nuevo producto. Por ello, la variación del número de solicitudes de registro de marca en un período determinado, debería implicar la tendencia de crecimiento o decrecimiento de la economía del respectivo país.
Ahora bien, para que el indicador sea confiable, se requiere que nuestros empresarios sean conscientes de la importancia de proteger las marcas de sus productos, presentando la correspondiente solicitud de registro ante la Superintendencia de Industria y Comercio, pues, de lo contrario, es posible la existencia de nuevos productos que jalonen la economía, que no se verían reflejados en el indicador.
Afortunadamente, en los últimos años, un mayor número de nuestros empresarios empezó a adquirir conciencia de las bondades de registrar sus marcas y de las consecuencias adversas que conlleva no hacerlo, lo cual trae consigo que este indicador en nuestro país sea cada día de mayor utilidad para los analistas económicos.
Con las aclaraciones anteriores, este indicador nos muestra, por ejemplo, que en el país se viene consolidando una tendencia de crecimiento económico. En efecto, las solicitudes de registro de marcas adquirieron desde el primer semestre de 2002 una dinámica que se ha venido manteniendo hasta el primer semestre de 2004, al presentar, en el número de solicitudes de registro, un crecimiento de 5.5% entre el primer semestre de 2002 y el primero de 2003 y 8.36% entre ese semestre y el mismo período del año 2004. Durante el segundo semestre de 2002 y el 2003, el número de solicitudes creció en 9.1%.
Los movimientos en las solicitudes de marcas condujeron a que, entre el primer semestre de 2002 y el primero del presente año, se produjera un incremento del 14.3 %, al pasar de 6.452 a 7.676 solicitudes de registros de marcas.
Un análisis más desagregado del registro de marcas comparado con el crecimiento del PIB, nos permite tomar algunos ejemplos de la correlación existente entre crecimiento de solicitudes de marcas y el crecimiento del PIB. Así, por citar unos pocos ejemplos, entre el segundo semestre de 2002 y el segundo semestre de 2003, el sector de la construcción creció, en términos de PIB, en 13.4% y las solicitudes de marcas referentes a esta actividad el 40%; el sector del transporte, por su parte, creció en 4.91% y las solicitudes de marcas el 38% y los servicios de intermediación financiera crecieron el 9.8%, mientras que el número de solicitudes de registro de marcas de ese sector lo hizo en 10.2%.
La asociación anterior evidencia que la relación solicitudes de registros de marcas y crecimiento económico tiende a confirmarse y que, a medida que se operan procesos de crecimiento, el uso de los signos distintivos tiende a crecer en una relación que en primera instancia luce positiva. Sin embargo, este valiosísimo indicador no puede ser visto en forma aislada para mirar la tendencia de crecimiento de un país o de un sector de la economía del mismo, sino que es necesario analizarlo en concordancia con otros indicadores para tener una imagen más cercana de la realidad.
Es, pues, claro, que el llamado sistema de propiedad industrial no es, como muchos creen, un simple mecanismo de registro cuya única utilidad que representa es la protección a los empresarios. No, del sistema de propiedad industrial es posible aprovechar muchos subproductos como las cifras que acabamos de analizar, las cuales nos pueden ser de gran utilidad en la determinación de proyecciones económicas, para identificar tendencias que sirvan al sector privado en la toma de decisiones de mercadeo, y a las autoridades económicas, para adoptar políticas y establecer prioridades.
Septiembre 24 de 2004