Por: Jairo Rubio Escobar
Superintendente de Industria y Comercio
Con sólo mirar a nuestro alrededor, no resulta difícil llegar a la conclusión que éste es un mundo de medidas: medidas de longitud, medidas de masa, medidas de tiempo, etc. No es fácil imaginar algún acto de la vida cotidiana que no esté acompañado de una medida.
No obstante lo anterior, es poco frecuente que nos detengamos a pensar en el acto de medir. Estamos tan acostumbrados a tomar por ciertas las medidas que ni siquiera nos cuestionamos si ellas corresponden a parámetros universales o no. En otras palabras, desconocemos si el valor de las mediciones que se toman en Colombia corresponden o no a las que se toman en los demás países.
Pues bien, la ciencia de la metrología ha abordado dicha temática y ofrece soluciones a la problemática descrita. En primer lugar existe el denominado Sistema Internacional de Unidades en cuya virtud se han establecido diferentes unidades, que son universales, para la medición de parámetros físicos. Así, el Kilogramo es la unidad de masa; el metro, de longitud; el segundo, del tiempo; el grado Kelvin, de la temperatura termodinámica; el Amper, de la corriente eléctrica; la candela, de la luminosidad y el mol, de la cantidad de sustancia. Cabe anotar que actualmente la única unidad del Sistema Internacional de Unidades que es definida por una unidad materializada es el Kilogramo, el cual es definido por el cilindro de platino-iridio que se mantiene en las instalaciones del BIPM en Paris. Nuestro país aplica el Sistema Internacional de Unidades en virtud del Decreto 3464 de 1982.
Ahora bien, resulta valido preguntarse, ¿qué garantiza que, por poner un ejemplo, un Kilogramo en Colombia, sea equivalente a un Kilogramo en cualquiera otro de los países que han adoptado el Sistema Internacional de Unidades?
Para responder este interrogante debe tenerse en cuenta que la credibilidad del sistema de medidas de un país descansa sobre el concepto de trazabilidad. Y para comprender este concepto, debemos describir la composición del sistema de mediciones de un país.
El sistema de mediciones, en general, puede asimilarse a una pirámide, en cuya cúspide, se encuentra el Bureau Internacional de Pesas y Medidas, BIPM, con sede en Paris. Para responder el interrogante antes planteado basta referirnos a la unidad de masa, el Kilogramo, como ya se mencionó, materializado en un cilindro de platino-iridio que define dicha unidad de medida. Jurídicamente existe un convenio internacional, del que Colombia aún no es parte, que regula las relaciones entre el BIPM y los países signatarios del convenio de tal manera que estos pueden verificar sus patrones de medición directamente contra el cilindro de platino-iridio del BIPM. Dado que Colombia no es parte de tal convenio y en vista de la jerarquía de nuestros patrones nacionales, estos no pueden ser comparados directamente con los patrones internacionales establecidos y mantenidos por el BIPM.
En el segundo escalón de la pirámide están otros organismos. Entre ellos el PTB de Alemania, el CENAM de México, el NPL de Inglaterra y el NIST de Estados Unidos. Estos organismos conservan los patrones nacionales de esos países, los cuales son permanentemente verificados y calibrados con relación a los patrones del BIPM. En virtud de convenios bilaterales, estos organismos son nuestros referentes.
En el tercer escalón de la pirámide se encuentran los patrones nacionales que para el caso de Colombia se encuentran en la Superintendencia de Industria y Comercio, División de Metrología. Así, con base en los aludidos patrones, la SIC presta a la industria y a los laboratorios de calibración y ensayo los servicios de verificación y calibración de los equipos de medición. No sobra indicar que es en la medida en que los patrones nacionales se encuentren debidamente calibrados, que se puede prestar la función de calibración confiable y efectivamente.
En el cuarto escalón de la pirámide están los laboratorios de calibración, debidamente acreditados por la Superintendencia de Industria y Comercio. Estos prestan el servicio de calibración y verificación a la industria. Sólo en la medida que no existan laboratorios debidamente acreditados para prestar dichos servicios, corresponde a la SIC hacerlo directamente a la industria.
Finalmente, en la base de la pirámide, se encuentran los instrumentos de medición utilizados por la industria y el comercio en general. Estos son el objeto de las calibraciones que realizan los laboratorios de calibración.
La trazabilidad consiste, pues, en el proceso que hace que la base de la pirámide, que son los instrumentos usados por la industria y comercio, sean tan confiables como los patrones nacionales e internacionales. Con tal fin es necesario adelantar la cadena ininterrumpida de comparaciones desde la cúspide hasta la base, es decir, calibrar los instrumentos de medición por medio de un laboratorio que se encuentre acreditado por la Superintendencia de Industria y Comercio.
En la medida en que los patrones de la Superintendencia se encuentren calibrados por un organismo del segundo escalón de la pirámide y, a su vez, los patrones de tal organismo estén calibrados por el BIPM, se garantiza la uniformidad internacional y la confiabilidad de las mediciones en el país. Por consiguiente, mantener la trazabilidad consiste en realizar periódicamente las calibraciones aludidas, de tal manera que la uniformidad de las medidas con los patrones internacionales esté permanente actualizada.
La Superintendencia de Industria y Comercio se encuentra en proceso de renovar la trazabilidad de sus equipos. De esa manera manera podrá seguir prestando a la industria nacional el importante servicio de calibración como una manera de suministrar herramientas que ayuden a los empresarios a enfrentar los retos que impone el comercio internacional en un contexto cada vez más expuesto al proceso de globalización.